Mario Roberto Santucho

Mario Roberto Santucho

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Mario Roberto Santucho

Argentina

Tucumán

Asesinado el 19/7/76 En villa Martelli, Pcia. De Bs. As., el 19 de julio, muere en combate contra militares que llegan al departamento donde se encuentra, se resiste inmediatamente y en el tiroteo mueren Robi Santucho, su lugarteniente Benito Urteaga y del lado enemigo Leonetti.

Hijo del procurador judicial Francisco Rosario Santucho y de la maestra Manuela del Carmen Juárez, nació en la ciudad de Santiago del Estero el 12 de agosto de 1936. Don Francisco tuvo diez hijos, siete de los cuales nacieron de sus primeras nupcias con Isabel Juárez y los tres restantes -el mayor de los cuales era Mario Roberto- del segundo matrimonio.

Desde muy joven, comenzó a interesarse por las ideas políticas, en un hogar católico con nivel económico y prácticas de vida de la pequeña burguesía del interior. ‘Robi’ comenzaba a interesarse por el marxismo, en las actividades culturales que se desarrollaron en esos círculos conoció, entre otros, a Bernardo Canal Feijoo, Rodolfo Khun, Héctor Agosti, Miguel Angel Asturias, Hernández Arregui y al intelectual polaco anticomunista Witold Gombrowicz, quienes contribuyeron a fortalecer su aspiración de profundizar el conocimiento de la problemática social y política.

Ya estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Tucumán, interviene activamente en las luchas universitarias participando en la fundación del MIECE (Movimiento Independiente de Ciencias Económicas) que triunfó en las elecciones de 1959 ganando el Centro de Estudiantes y consagrando a Santucho como delegado estudiantil al Consejo Tripartito. Su pasión por el estudio, muchas veces obstaculizado por las exigencias de una intensa militancia, le robaba horas al sueño y usaba métodos de lectura veloz. Una confianza ilimitada en las masas lo dotaba de optimismo y una dinámica contagiosa, le permitió enfrentar ambiciosos objetivos, generando energías y despertando fuerzas, muchas veces ignoradas, en los que acompañaban sus esfuerzos.

A comienzos de 1961 y con la aspiración de llegar a Cuba, viaja en compañía de su esposa Ana María Villarreal a través de varios países de América Latina; esa experiencia resulta determinante para su futuro. En Perú conoce al líder aprista Raúl Haya de la Torre, cuyas ideas influenciaban en el naciente Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP). Desembarca en Cuba en un instante decisivo de su Revolución: cuando se proclama el avance hacia el socialismo. El contacto con esa realidad, las conversaciones con los líderes fundamentales-incluso la de la Argentina peronista- definen sus aspiraciones revolucionarias y su adaptación de la ideología marxista-leninista. Regresa convencido y visualiza al FRIP como el embrión por desarrollar hacia el objetivo del partido revolucionario.

Fue necesario un intenso debate ideológico interno para superar las profundas diferencias existentes con muchos de sus compañeros. El poder de convicción del ya conocido “Roby”, su ya mentada tenacidad en momentos que el FRIP se extendia a Tucumán, durante el proceso de concentración que impulsaban los grandes ingenios monopólicos de Salta y Jujuy, lo conlleva a escribir un análisis sobre la estructura económica del norte del país, el peso de la industria azucarera en su economía y el importante rol de los trabajadores del ingenio y del surco por su concentración y experiencias de luchas; en él se planteaba la necesidad de la alianza del proletariado azucarero con el campesinado pobre y medio y la importancia de neutralizar a otros sectores medios y pequeño burgueses para aislar a la gran burguesía azucarera. Dicha investigación fue conocida como “Cuatro Tesis sobre el Norte Argentino”.

Al mismo tiempo, su profundo internacionalismo caracterizó toda su militancia. Ya vimos con qué inquietudes conoció la Cuba revolucionaria; también fue un incansable estudioso y propagandizador de los procesos de Vietnam y todo el sudeste asiático. De la misma manera, fue uno de los principales impulsores de la unidad de los revolucionarios del Cono Sur de nuestro continente, cristalizada en la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) que agrupó al MIR de Chile, el MLN Tupamaros del Uruguay, al ELN de Bolivia y al PRT.

Fortalecido el FRIP, Santucho se preocupa por establecer relaciones y acercamientos con otras organizaciones marxistas, en la búsqueda de un diálogo que permitiera acercar posiciones y tácticas diferentes. Son conocidos los permanentes esfuerzos que impulsó para generar un debate fecundo con el Partido Comunista Argentino al cual, pese a las vitales diferencias que mantenía, calificaba como el aliado estratégico en vista a la formación del partido del proletariado. En el camino del acercamiento a otras corrientes marxistas, participando en las luchas de los trabajadores tucumanos, comienzan a establecerse vínculos con militantes de Palabra Obrera, organización de tendencia trotskista que desarrollaba el “entrismo” en el peronismo obrero tucumano. A pesar de las profundas diferencias que advierte Santucho entre las posiciones de ambas organizaciones, impulsa la unificación en la Fundación del PRT (25 de mayo de 1965) alentado por las grandes coincidencias que encuentra en la vinculación con la base de Palabra Obrera.

En la lucha interna que inmediatamente se desata en el PRT, Santucho desempeña un rol prominente en el enfrentamiento con las fundamentales posiciones del trotskismo. Su papel en el III, IV y V Congreso son vitales en las decisiones que se adoptan, rechazando la política del “entrismo”, definiendo el tipo de partido como marxista-leninista e impulsando, el apoyo a la resistencia de los trabajadores azucareros ante la violencia de la dictadura de Onganía.

Robi Santucho es detenido en dos oportunidades. Primeramente en Tucumán, donde es trasladado permanentemente a diversas comisarías del interior para prevenir intentos de fuga o de liberación por parte de sus compañeros. Finalmente, es alojado en la Penitenciaría de la ciudad de Tucumán, decide ingerir un medicamento, que provoca los síntomas de un ataque de hepatitis, para lograr su traslado al Hospital Provincial; allí logra fugarse aprovechando un descuido de la guardia. Viaja inmediatamente a Buenos Aires para participar en el Vº Congreso que estaba en preparación.

Posteriormente, en agosto de 1971, es nuevamente detenido en la ciudad de Córdoba cuando se aprestaba a viajar con otros militantes para apoyar la fuga de la Penitenciaría de Villa Urquiza de Tucumán. Es inmediatamente trasladado a la prisión de Villa Devoto en Buenos Aires. En la cárcel, Santucho impulsa el estudio y la formación política de los varios centenares de militantes de la organización, al mismo tiempo que se esfuerza por mejorar las relaciones políticas con los prisioneros de otras organizaciones populares, especialmente PC, Montoneros, FAR y FAP. Se destacan sus esfuerzos para unificar posiciones entre las diversas tendencias políticas, que desarrollaban la lucha armada. Asimismo, establece sólidos vínculos con militantes políticos y sindicales como Raimundo Ongaro, Armando Jaime, Pujadas y, sobre todo, Agustín Tosco. Trasladado a Rawson, penal de máxima seguridad, prepara minuciosamente el plan de la fuga que se efectiviza el 15 de agosto de 1972. En su elaboración prevé al máximo los diversos detalles de la operación, pero el segundo contingente de liberados al aeropuerto de Trelew (donde estaba copado y retenido el avión regular de Austral), llega tarde al aeropuerto y ulteriormente son asesinados por fuerzas de la Marina de 16 de los 19 revolucionarios allí encerrados, el 22 de Agosto de 1972.

En noviembre de 1971, Robi Santucho retornó al país y se puso al frente de la organización que pasaba por una situación crítica como consecuencia de la notable reducción de sus integrantes (gran cantidad de militantes estaban en prisión) y por la debilidad política de la Dirección transitoria. A partir de entonces se impulsa un proceso de incesante desarrollo de la organización.

Santucho persistió en sus objetivos de unificación con las fuerzas afines, aún reduciendo la amplitud de las alianzas. Hasta sus últimos momentos, bregó incansablemente por concretar un acuerdo con Montoneros, Organización Comunista Poder Obrero (OCPO) y Partido Comunista Marxista Leninista (La Plata), con el proyecto de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA). En ese esfuerzo fue sorprendido por el ataque militar a su vivienda, donde se encontraba junto con Liliana Delfino, Domingo Mena, su compañera Ana María Lancillotto de Mena y Benito Urteaga. Fiel a sus convicciones y manteniendo la conducta de toda su vida, no obstante la inferioridad numérica y de armamento, junto con Urteaga enfrentó el ataque militar. Desde entonces permanecen desaparecidos; Domingo Mena, Liliana Delfino y Ana María Lancillotto que fueron secuestrados, ese fatídico 19 de julio de 1976.

Por Marcela Santucho.

Francisco Santucho – un hermano desaparecido

http://www.desaparecidos.org/arg/victimas/s/santuchomr/

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